Ayla se resiste a aceptar el rol tradicional de la mujer en el clan, especialmente la prohibición de cazar, lo que la convierte en una figura controvertida y, a veces, en paria. Su inteligencia, valentía y rechazo a ser marginada la impulsan a forjar su propio camino, explorando la supervivencia y los secretos de la naturaleza y los humanos primitivos.
A pesar de ser diferente y enfrentar resistencia, Ayla crece aprendiendo sus costumbres, destacando por su inteligencia y habilidades únicas, desafiando roles y buscando su identidad en un mundo prehistórico lleno de peligros, descubrimientos y la lucha entre dos tipos de humanos.